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Descripción Iglesia de San Andrés




San Andrés es la iglesia monumental de Amberes menos conocida y aún así consigue este lugar sorprender bastante al visitante debido al número de verdaderas joyas de arte que aquí se conservan del patrimonio de Amberes. Se trata de una iglesia especialmente para el visitante sin prisa. Es un oasis de paz, de atmósfera tranquila. En parte, esto se consigue gracias a un grupo de entusiastas voluntarios: aquí, cada visitante se siente "como en su casa" ¡bienvenidos!

La vida en la ‘Parroquia de la miseria', como fue conocido el barrio de San Andrés, se desarrolló en torno a esta iglesia. Se encontraba en medio de la gente marginada, donde Hendrik Conscience, escritor popular flamenco de S. XIX, nació y fue bautizado.
Esta casa de oración fue fundada por los Padres Agustinos al principio del Siglo XVI. La nave aún no estaba terminada cuando fueron desalojados por el gobierno a causa de la simpatía, que no se vio con buenos ojos, hacia el fraile y compañero protestante Martín Lutero. Margarita de Austria quiso que el trabajo realizado hasta el momento no se perdiera y decidió utilizar el edificio como parroquia. Como gesto de gratitud hacia ella, la parroquia adoptó el santo patrón de la casa de Borgoña, San Andrés, por eso, una estatua dorada del mismo se colocó en lo más alto de la torre. Durante el año 1566, los calvinistas iconoclastas hicieron mucho daño en Amberes. El santo patrón estaba preparado para resistir al viento y el agua, pero sucumbió a la tormenta del protestantismo y cayó al suelo. En 1585 la situación cambió con el regreso al catolicismo y la iglesia se amplió.
En 1755, sin embargo, la inestable torre se derrumbó, siendo sustituida por otra barroca con una linterna abierta de madera. Durante la lucha por la independencia de Bélgica, la torre sirvió como lugar de vigilancia para el Rey Leopoldo I, quien desde aquí podía controlar los movimientos de las fuerzas de ocupación hollandesas en el Castillo del Sur. La reedecoración, después de la ocupación francesa, se realizó rápidamente, en parte a un buen número de obras de arte que provenían de otros lugares. Especialmente, llegaron dos obras impresionantes: el altar mayor barroco, que procedía de la antigua abadía cisterciense de San Bernardo en Hemiksem, y el púlpito neobarroco.
Recordando lo que ocurrió en 1755, debemos decir que la torre se hundió de nuevo, y una torre mas robusta se construyó en 1962, de nuevo, la inestable torre se cayó, por lo que tuvo que ser levantada otra más fuerte. Las obras de restauración comenzaron después de esto, y de este modo los visitantes pueden disfrutar ahora del arte en un marco inmaculado.

Indudablemente, el altar mayor llama nuestra atención. Incluso sin los colores de Rubens, esta obra de arte (W.I. Kerrcx, 1729) satisface sobradamente las aspiraciones del barroco. El grupo tridimensional de figuras independientes es una reproducción viva de la Asunción de María.

Sin embargo, lo que más atrae nuestra atención es el maravilloso púlpito, realizado de forma magistral por J. B. Van Hool y J. E. Van Geel (1821). De tamaño real el pùlpito representa la vocación del patrón San Andrés, y de su hermano, el apóstol Pedro. Como podemos leer en el Evangelio (Mateo, 4, 18-20), Jesús llama a Andrés y Pedro mientras pescaban; los llamó para que le siguieran y se convirtieron en "pescadores de hombres". Sin demora, aunque llenos de asombro, dejaron sus redes. Es una maravilla observar la representación tan realista de los personajes, las esculturas en madera (la barca, la red, los peces, la captación del instante), así como todo el decorado naturalista de rocas y vegetación. Artísticamente, sería difícil acercar a Jesús a la gente más de lo que está aquí.

Otra obra importante que se puede contemplar es el monumento a la Reina Católica de Escocia, María Estuardo (1542-1587), que murió, matada por su enemiga Isabel. Su memoria se conserva aquí viva, gracias a sus camareros.

También se encuentra aquí la estatua de un Pedro sereno (A. Quellin sénior, Siglo XVII), marcado por el cargo de conciencia por haber traicionado a un amigo que se llamaba Jesús (Mateo, 26,75).

El relicario de plata es una maravilla verdaderamente y llama la atención de todos los visitantes.

El dicho "lo que se ignora no se aprecia", seguramente se refiere a los tesoros escondidos de San Andrés.





Laatste wijziging op 21/1/2011 door Marc Dehaese popup.





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