


Al lado de las monumentales iglesias de Amberes, se encuentran pequeñas capillas históricas como la capilla de los artesanos que se encargaban de raspar la lana en el acabado de las prendas de vestir. Está construida en 1512 en la calle Emperador, por lo que se le conoce como la ‘capilla del Emperador'. El período más floreciente fue también aquí el S. XVII, cuando por ejemplo, la parroquia de San Willibrord, fuera de las murallas, por razones de seguridad, tuvo aquí sus servicios religiosos. Especialmente bajo la dirección del Padre Pieter Louwe, la capilla alcanzó su máximo esplendor. Esta capilla gótica está decorada con algunos muebles barrocos, como el altar, los confesionarios, los comulgatorios, el pórtico sur, el suelo de mármol y la preciosa custodia. También la devoción a San Liborio hizo famosa esta capilla. Después de que los franceses cerraran este templo al final del siglo XVIII, sería ésta la primera iglesia en Amberes abierta de nuevo por los católicos. En el S. XIX se convirtió en propiedad privada, escapando de la demolición en varias ocasiones. Posteriormente, y todavía hoy, funciona como capilla del monasterio de los Misioneros de África, los Padres Blancos, que tienen en el puerto de Amberes su punto de partida hacia otros países. A finales del S. XIX fueron añadidas algunas vidrieras preciosas, en las que se pueden ver escenas de la joven Virgen María. En 1994 la capilla se volvió a abrir con todo su antiguo esplendor, gracias al patronazgo de X. Nieberding. En la actualidad, también funciona como el centro de la comunidad religiosa de habla inglesa en Amberes.
Laatste wijziging op 21/1/2011 door
Marc Dehaese 
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